domingo, 22 abril 2018

El Fuego Olímpico

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Es uno de los símbolos de los Juegos Olímpicos y evoca la leyenda de Prometeo, que habría robado el fuego a Zeus para entregarlo a los mortales. Durante la celebración de los Juegos Olímpicos de la antigüedad, se mantenía prendido un fuego que ardía mientras perduren las competiciones, siendo esta tradición reintroducida en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928. En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, se realizó por primera vez una marcha de atletas para transportar una antorcha con la llama.


OlimpiadasUnos meses antes de cada realización de los Juegos Olímpicos, la llama es encendida en Olimpia, frente a las ruinas del templo de Hera, en una ceremonia que pretende volver a vivir el método usado en la antigüedad y que se destinaba a garantizar la pureza de la llama.


Enseguida, la llama es transferida hacia una urna que es llevada hasta el lugar del antiguo estadio. Ahí la llama se usa para encender la antorcha olímpica, transportada por el atleta que hará el primer recorrido del viaje y que conducirá la llama a lo largo del recorrido hasta el estadio donde se realicen los Juegos.


Como prevención, unos días antes se enciende una llama, usando el mismo método, que entonces se mantiene encendida para ser usada si el cielo está nublado el día de la ceremonia. A lo largo del tiempo se mantuvo la tradición de transportar la antorcha Olímpica con una carrera de atletas, pero en ciertas ocasiones se utilizaron medios de transporte especiales, por motivos de necesidad la mayoría de las veces.

 
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